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miércoles, 7 de julio de 2010

Lenguaje de tránsito

Mirá mamá, me pongo en tu asiento y manejo. Brummm brummm. pi pi pi pi. frrrrr frrrr pi pi pi. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Andá boludo, pelotudo, ¿adonde vas? boludo. Dale, dale, dale, arrancá. Por diosssss, que boludo.
¿Viste mamá? soy una mamá que maneja.

viernes, 2 de julio de 2010

Un consejo útil para padres no tanto

Matías va al Jardín con Delfina, es un nene muy especial, tan sensible que luego de seis meses de clases todavía llora. Hoy, cuando entré a la salita y colgué en el perchero la bolsa de Delfina, leí que no se llama Matías, sino Mathías. Ahí radica el problema central de Matías, que no es Matías sino Mathías. Un sinsentido. Es como querer que tu hijo sea común pero especial, entonces le ponés una hache en el medio. Una hache que molesta, como el pobre Mathías.

Si vos querés que tu hijo sea interesante y único tenés que hacer como mi amiga Chily, que en lugar de ponerle Agusthin, o Mathías para que sea igual a todos pero con un toque de distinción, agarró y le puso Branco. Y cuando llegó al Registro para inscribirlo dobló la apuesta, y le dijo a la empleada “ponele Branco pero con K, yo soy re oficialista y me la banco”.

Mi amiga Chily jamás le pondría Mathías a su hijo; porque ella sí es especial y se la re banca, entonces agarra y le pone Branko. Qué fenómena mi amiga Chily.