Mi tía es re gorila. La ve a Cristina en la tele y la putea, si el fútbol es gratis, la putea porque es gratis, si es pago, porque es pago. Un día la escuché puteándola porque Gimnasia no ganaba. Esta Cristina y la c .. de su madre y la p ... que la re mil parió, nos vamos a ir al descenso por culpa tuya, gritaba mi tía. Todo lo malo que sucede es por culpa de Cristina. Cuando era el Munidial de fútbol lo puteaba a Maradona, pero más la puteaba a Cristina porque Messi era "un blandito".
Pero el otro día me dijo mi tía que Cristina no es tan yegua, que el problema de Cristina es el entorno, "este Luis Vuitón la está hundiendo, querida, la está hundiendo".
Volví. Tres años en los que me pasó de todo: me divorcié, me fui a la B, volví, me estafaron, me cagaron a palos, cambié el amante, el auto, viajé, perdí un avión, un tren, encontré plata, perdí plata, se me murió un perro, otro se fue, traje un gato, le quedan 2 vidas, cambié de trabajo, dejé amigos, salí con un soltero que estaba casado, después con un soltero que estaba soltero, se fue todo al carajo igual, cambié todo, mas no la esencia
domingo, 5 de septiembre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
Una cuestión estadística
La senorita de Delfina se ofendió porque yo le pedi que no me dijera más "mami", ella dice que no es falsa conmigo como yo le he dicho, sino que no sabe mi nombre. Claro le dije, ya sé que no sabés cómo me llamo, lo curioso es que si ya pasaron 7 meses completos de clases, y los 10 chicos que tenés en la sala vienen al jardin 22 días al mes, al menos vinieron 140 veces este año. Si a eso le sumás que soy yo quien la trae y la viene a buscar, te da que me viste, de mínima, 280 veces este año. Así y todo no sabés cómo me llamo. Pero bueno, no te preocupes, es sólo una estadística. Bueno mami, disculpame me dijo. Le di un beso y me fui. Qué otra cosa pudiera hacer.
martes, 17 de agosto de 2010
Después no entendemos por qué la juventud está perdida. Es culpa de las maestras jardineras
Esta tarde, cuando retiré a Delfina del Jardín, me disculpé con la maestra por las manchas de colores en su pintor. Le comenté que le había comprado acrílicos y que se había entusiasmado pintando todo, incluso la ropa que llevaba puesta. No sale, le dije. No te preocupes mami, respondió la maestra argumentando que eso generaba bla bla bla en la motricidad de los niños y no sé cuántas cosas más. Ya va a pintar un cuadro, me dice, yo le comento que ya tiene dos, que junto con los acrílicos llevé unos bastidores para que experimentara.
La maestra contenta le dice a Delfina, que todavía no cumple 3: entonces vas a ser pintora! y me comenta a mí "mirá cuando la veamos en la tele". Me desconcertó el comentario, no entendí bien la relación entre la pintura y la tele pero estoy segura de que ella supone que al éxito lo pasan por TV, vaya a saber uno a qué hora. Y pensar que mi hija pasará en su vida más horas escolarizada que conmigo. Otra generación perdida, no se puede hacer nada. Ojalá de grande llegue a ser Emo.
La maestra contenta le dice a Delfina, que todavía no cumple 3: entonces vas a ser pintora! y me comenta a mí "mirá cuando la veamos en la tele". Me desconcertó el comentario, no entendí bien la relación entre la pintura y la tele pero estoy segura de que ella supone que al éxito lo pasan por TV, vaya a saber uno a qué hora. Y pensar que mi hija pasará en su vida más horas escolarizada que conmigo. Otra generación perdida, no se puede hacer nada. Ojalá de grande llegue a ser Emo.
miércoles, 7 de julio de 2010
Lenguaje de tránsito
Mirá mamá, me pongo en tu asiento y manejo. Brummm brummm. pi pi pi pi. frrrrr frrrr pi pi pi. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Andá boludo, pelotudo, ¿adonde vas? boludo. Dale, dale, dale, arrancá. Por diosssss, que boludo.
¿Viste mamá? soy una mamá que maneja.
¿Viste mamá? soy una mamá que maneja.
viernes, 2 de julio de 2010
Un consejo útil para padres no tanto
Matías va al Jardín con Delfina, es un nene muy especial, tan sensible que luego de seis meses de clases todavía llora. Hoy, cuando entré a la salita y colgué en el perchero la bolsa de Delfina, leí que no se llama Matías, sino Mathías. Ahí radica el problema central de Matías, que no es Matías sino Mathías. Un sinsentido. Es como querer que tu hijo sea común pero especial, entonces le ponés una hache en el medio. Una hache que molesta, como el pobre Mathías.
Si vos querés que tu hijo sea interesante y único tenés que hacer como mi amiga Chily, que en lugar de ponerle Agusthin, o Mathías para que sea igual a todos pero con un toque de distinción, agarró y le puso Branco. Y cuando llegó al Registro para inscribirlo dobló la apuesta, y le dijo a la empleada “ponele Branco pero con K, yo soy re oficialista y me la banco”.
Mi amiga Chily jamás le pondría Mathías a su hijo; porque ella sí es especial y se la re banca, entonces agarra y le pone Branko. Qué fenómena mi amiga Chily.
Si vos querés que tu hijo sea interesante y único tenés que hacer como mi amiga Chily, que en lugar de ponerle Agusthin, o Mathías para que sea igual a todos pero con un toque de distinción, agarró y le puso Branco. Y cuando llegó al Registro para inscribirlo dobló la apuesta, y le dijo a la empleada “ponele Branco pero con K, yo soy re oficialista y me la banco”.
Mi amiga Chily jamás le pondría Mathías a su hijo; porque ella sí es especial y se la re banca, entonces agarra y le pone Branko. Qué fenómena mi amiga Chily.
jueves, 24 de junio de 2010
No me robó a mí. Le robó a Néstor y a Cristina
La chica que trabajaba en casa me cayó super bien, al menos la primera semana que nos acompañó. Era piola. Me llamó la atención que nos robara el sueldo entero luego de unos pocos días de trabajo, sobre todo porque su madre me la había recomendado diciendo: "es de absoluta confianza, como yo".
Luego de que la despidiéramos yo me puse a pensar en cómo la habíamos recibido y tratado, y no veía motivos que justificaran su accionar. Repasé lo que habíamos hecho el día que llegó a casa.
Cuando Delfi se levanta toma una mema, mira unos dibujitos y si no sabe bien qué hacer grita "Viva Perón, carajo" y casi siempre me pide que le cante "la de Perón", entonces agarra ella una pandereta, hace como si fuese un redoblante y cantamos "Perón Perón que grande sos / mi General cuanto valés", despúes me pide Piñon Fijo y el día sigue su curso.
Así la recibimos a Mariela la mañana que llegó. A mí me causó gracia y ternura, como siempre. La recibimos así y con la calco de Kirchner - Pasini en la puerta de la heladera, y la de "Futbol para todos", entre otras cosas.
Resulta que Mariela es militante de una agrupación anti K en la Facultad de Ciencias Exactas. Y parece que desde que llegó a casa tomó su trabajo como una venganza hacia el gobierno. Luego me enteré de que lo que robó no se lo quedó ella; parece que con mi sueldo bancaron un bondi que salió para Rosario a un encuentro regional de activistas antiimperialistas.
Luego de que la despidiéramos yo me puse a pensar en cómo la habíamos recibido y tratado, y no veía motivos que justificaran su accionar. Repasé lo que habíamos hecho el día que llegó a casa.
Cuando Delfi se levanta toma una mema, mira unos dibujitos y si no sabe bien qué hacer grita "Viva Perón, carajo" y casi siempre me pide que le cante "la de Perón", entonces agarra ella una pandereta, hace como si fuese un redoblante y cantamos "Perón Perón que grande sos / mi General cuanto valés", despúes me pide Piñon Fijo y el día sigue su curso.
Así la recibimos a Mariela la mañana que llegó. A mí me causó gracia y ternura, como siempre. La recibimos así y con la calco de Kirchner - Pasini en la puerta de la heladera, y la de "Futbol para todos", entre otras cosas.
Resulta que Mariela es militante de una agrupación anti K en la Facultad de Ciencias Exactas. Y parece que desde que llegó a casa tomó su trabajo como una venganza hacia el gobierno. Luego me enteré de que lo que robó no se lo quedó ella; parece que con mi sueldo bancaron un bondi que salió para Rosario a un encuentro regional de activistas antiimperialistas.
martes, 22 de junio de 2010
Mi propia medicina
- ¿Sabés qué, mamá? Cuando sea grande voy a manejar yo.
- ¿Si? Que bueno, Delfi. Me encanta.
- Y vos vas a venir sentada acá atrás.
- Bueno, me parece genial. Me vas a llevar a todos lados.
- Sí, pero si te sacás el cinturón vas a ir en penitencia.
- Y sí, es justo.
- Vas a ir en penitencia y vas a tener que pensar lo que hiciste. Si no pensás te pongo de nuevo. Y si seguís sin pensar no vas a poder ir a lo del abuelo Pocho, no vas a poder ir a lo del abuelo Riqui, no vas a poder ir a lo de la abuela Olga, ni a lo de la abuela Perla. Te quedás en pe-ni-ten-cia. ¿Escuchaste? Tampoco vas a tomar Danonino. Cuando sea grande voy a manejar yo, mamá.
No estoy muy segura si hablaba de conducir el auto u otra cosa ...
- ¿Si? Que bueno, Delfi. Me encanta.
- Y vos vas a venir sentada acá atrás.
- Bueno, me parece genial. Me vas a llevar a todos lados.
- Sí, pero si te sacás el cinturón vas a ir en penitencia.
- Y sí, es justo.
- Vas a ir en penitencia y vas a tener que pensar lo que hiciste. Si no pensás te pongo de nuevo. Y si seguís sin pensar no vas a poder ir a lo del abuelo Pocho, no vas a poder ir a lo del abuelo Riqui, no vas a poder ir a lo de la abuela Olga, ni a lo de la abuela Perla. Te quedás en pe-ni-ten-cia. ¿Escuchaste? Tampoco vas a tomar Danonino. Cuando sea grande voy a manejar yo, mamá.
No estoy muy segura si hablaba de conducir el auto u otra cosa ...
Sobre salchichas alemanas y latitudes
Junio de 2006
No se si es por mi juventud, o porque en el mundial del 2002 estuvimos muy poco tiempo, pero no tengo ni grandes, ni bellos, ni tristes, ni eufóricos recuerdos mundialistas. No tengo remembranzas ni buenas ni malas acerca del mundial en Japón.
En cambio, del mundial de Alemania me quedan algunos momentos. La cercanía en el tiempo tiene sus influencias, pero sospecho que hay otras cuestiones. Desde aquí aclaro que no pienso evitar aquellos comentarios relacionados con cronistas beodos, comiendo salchichas excéntricas y catando cervezas de colores no convencionales. Para mí eso fue lo mejor del mundial. La alegría de esos muchachos, de ese periodismo sano y responsable, con qué compararla.
Creo con absoluto fervor que todo conductor, relator y/o escritor que se quejara del comportamiento de nuestros enviados, lo hizo de puro envidioso, de bronca de que el jefe de cada quien le encomendara a otro emborracharse, estar despierto hasta las 6 de la mañana y sobre todo, mirar desde un lugar preferencial los partidos de Argentina.
Quiero contarles que durante este mundial aprendí muchas cosas. Una de ellas es el término "latitud" que sirve -si estoy allá- para referirme a este lado del mundo. Debo averiguar bien, pero tengo casi la certeza de que el concepto es tan amplio que sirve para cualquier lado del mundo. Es decir: de donde yo estoy, para adelante, para los costados y para atrás es "la otra latitud".
Pienso que lo bueno de aprender es aplicar. Y si les sirve a ustedes para saber cómo valerse del concepto "latitud" en cualquier oración, habré cumplido con mi misión. Veamos: venía yo contando que no me gusta que se quejen de los cronistas que nos mostraron las simplicidades de la vida en Alemania. Creo que una linda forma de despedirme hasta la próxima entrega es trasladando esa imagen a estas "latitudes". Pensaba yo que si se hiciera un mundial aquí, habría un manojo de cronistas extranjeros con su empanada en mano, transmitiendo en directo vaya a saberse para qué país, comentando: "y hoy probamos de humita, que es choclo. Adelante estudios centrales".
No se si es por mi juventud, o porque en el mundial del 2002 estuvimos muy poco tiempo, pero no tengo ni grandes, ni bellos, ni tristes, ni eufóricos recuerdos mundialistas. No tengo remembranzas ni buenas ni malas acerca del mundial en Japón.
En cambio, del mundial de Alemania me quedan algunos momentos. La cercanía en el tiempo tiene sus influencias, pero sospecho que hay otras cuestiones. Desde aquí aclaro que no pienso evitar aquellos comentarios relacionados con cronistas beodos, comiendo salchichas excéntricas y catando cervezas de colores no convencionales. Para mí eso fue lo mejor del mundial. La alegría de esos muchachos, de ese periodismo sano y responsable, con qué compararla.
Creo con absoluto fervor que todo conductor, relator y/o escritor que se quejara del comportamiento de nuestros enviados, lo hizo de puro envidioso, de bronca de que el jefe de cada quien le encomendara a otro emborracharse, estar despierto hasta las 6 de la mañana y sobre todo, mirar desde un lugar preferencial los partidos de Argentina.
Quiero contarles que durante este mundial aprendí muchas cosas. Una de ellas es el término "latitud" que sirve -si estoy allá- para referirme a este lado del mundo. Debo averiguar bien, pero tengo casi la certeza de que el concepto es tan amplio que sirve para cualquier lado del mundo. Es decir: de donde yo estoy, para adelante, para los costados y para atrás es "la otra latitud".
Pienso que lo bueno de aprender es aplicar. Y si les sirve a ustedes para saber cómo valerse del concepto "latitud" en cualquier oración, habré cumplido con mi misión. Veamos: venía yo contando que no me gusta que se quejen de los cronistas que nos mostraron las simplicidades de la vida en Alemania. Creo que una linda forma de despedirme hasta la próxima entrega es trasladando esa imagen a estas "latitudes". Pensaba yo que si se hiciera un mundial aquí, habría un manojo de cronistas extranjeros con su empanada en mano, transmitiendo en directo vaya a saberse para qué país, comentando: "y hoy probamos de humita, que es choclo. Adelante estudios centrales".
martes, 8 de junio de 2010
Por qué lo hago
Le acerco la silla a la mesada. Pelo una manzana para ella: observa, controla mi trabajo. Se fascina al ver la cáscara pendiendo, enrulada. Mi esmero va en sacarla de una vez, sin que se corte. Termino, se la entrego, juega. Yo corto la manzana en pedacitos. Los prefiere más chicos, dice, y me roba del plato de princesas. Come, me mira, sonríe. Te amo ¿te dije?, le digo. Levanta la cabeza y me muestra todos sus dientitos, como asintiendo. Ella sabe que así lo interpreto yo. Es nuestra manera.
Levanta sus pies para apoyarlos en el asa del bajo mesada blanco, impoluto. Me mira, se acomoda. Me muestra, me lo dice paseando sus ojos hasta los míos y de ahí me los lleva a sus zapatillas furiosas. No me gusta que apoyes los pies ahi, le digo. Traga rápido la manzana y responde: "por eso lo hago".
Levanta sus pies para apoyarlos en el asa del bajo mesada blanco, impoluto. Me mira, se acomoda. Me muestra, me lo dice paseando sus ojos hasta los míos y de ahí me los lleva a sus zapatillas furiosas. No me gusta que apoyes los pies ahi, le digo. Traga rápido la manzana y responde: "por eso lo hago".
jueves, 29 de abril de 2010
ideas brillantes de la señorita para pasar un momento inolvidable con tu hijo
Señorita Silvina: hola mami, tengo un deber para que hagas. Es una tarea pedagógica que ayuda de un modo increible a la comunicación entre padres e hijos, además cada mami y cada papi puede utilizar esto que te voy a pedir como una excusa para compartir un lindo momento con su hijo. Eso sí, lo necesito resuelto para mañana sin falta. Es simple, me tenés que devolver este cuentito que te entrego ahora con un ilustración alusiva al texto. Ya otras mamás dibujaron.
Mami : ¿Mañana lo tengo que devolver?
S S: Sí mami, mañana sin falta. Sino no llegamos.
M: ¿No llegamos? ¿Adonde?
S S: Es que sino ...
M: Dejá, dejá; si no llegamos, no llegamos. Mañana te lo traigo.
Salí con el cuaderno en la mano y ya en la puerta lo guardé en la bolsita de Delfina. Son las 6, en breve oscurece.
Vamos Delfina, dale que te visto, son la 10.30; hay que ir al jardín. ¿A ver la bolsita? ¿tenés pañales? esperá que te pongo unos pañales y un babero limpio para el almuerzo. Uy no, me muero, el cuentito. Delfina, hay que hacer el dibujo para el cuentito. Esperá Delfina, dame un segundo que leo el cuentito para ver de qué trata. El dibujo debe ser alusivo al tema. No me saques el cuentito Delfi, yo te lo leo. Damelo, traelo, lo vas a romper. Lo leemos juntas, vení.
Si me lo das yo te prometo que a la tarde te llevo a la plaza. Por favor, no lo arrugues. No llores. No tiremos del cuento que lo vamos a partir al medio. Damelo. Gracias mi vida. Sos un amor.
Bueno, abramos el libro y veamos. ¿Y esto? ¿Quién hizo esta producción? ¿De dónde sacó tantos papeles de colores? Ah, claro, la mamá de Francisco. Cómo se nota que no trabaja; por dios. ¿Y yo ahora qué hago? Son las 11 de la mañana, si no salimos en 20 llegamos tarde. A ver, traeme la caja de las pinturitas que tenemos que dibujar. Ya. Tenemos que dibujar ahora, algo. Pará, no cambies de página que no terminé de leer, si no sabemos de qué trata no vamos a poder dibujar nada. Mirá el dibujo que se mandó. Un collage impresionante. Esos pájaros parecen reales, mirá las hojas de los árboles. La odio. Que pedazo de forra. La fibra verde no anda, a ver, pasame otra. Pero esta costumbre que tenés Delfina, de usar las fibras sin tapa para hacer que son velitas de cumpleaños! No anda ni una. Bue, pasame un lapiz; no, ese no; uno que tenga punta. ¿Ninguno tiene punta? Pero Delfina, ¿por qué ninguno tiene punta? ¿me querés decir qué hacés vos con los lápices? Sacapuntas no hay, eso seguro. A ver, en mi cartera tengo una lapicera. Dibujo yo Delfina. No Delfina, por favor. No dibujes sobre el collage de la mamá de Francisco. No, no. Por favor, devolveme la lapicera. Le estás arruinando el dibujo de Francisco, cortala Delfi, no me hagas llorar, haceme caso. ¿Querés ir en penitencia? Bueno, entonces portate bien. Dame ya esa lapicera.
Veamos: hacemos unos pájaros y un árbol y nos vamos, dale. No te saques las medias, te lo pido encarecidamente. Listo: arbol; pájaros; sol. Genial. Vamos.
M: Tomá Señorita Silvina, acá tenés el cuentito con el dibujo.
S S: Gracias mami ¿no resultó al final una linda experiencia?
M: Sí, la verdad que fue una experiencia única, fenomenal, compartimos con Delfina un momento excepcional. Hermoso. Inolvidable.
S S: Que lindo lo que me decís, mami. Te cuento que estamos armando el grupo de mamis para hacer el mural de la escuela. ¿Vos que día podés venir?
M: mmmm, dejame que piense. Que mala suerte; este año no puedo nigún día, pero te prometo que cuando tenga un huequito me vengo a colaborar, de eso despreocupate.
Mami : ¿Mañana lo tengo que devolver?
S S: Sí mami, mañana sin falta. Sino no llegamos.
M: ¿No llegamos? ¿Adonde?
S S: Es que sino ...
M: Dejá, dejá; si no llegamos, no llegamos. Mañana te lo traigo.
Salí con el cuaderno en la mano y ya en la puerta lo guardé en la bolsita de Delfina. Son las 6, en breve oscurece.
Vamos Delfina, dale que te visto, son la 10.30; hay que ir al jardín. ¿A ver la bolsita? ¿tenés pañales? esperá que te pongo unos pañales y un babero limpio para el almuerzo. Uy no, me muero, el cuentito. Delfina, hay que hacer el dibujo para el cuentito. Esperá Delfina, dame un segundo que leo el cuentito para ver de qué trata. El dibujo debe ser alusivo al tema. No me saques el cuentito Delfi, yo te lo leo. Damelo, traelo, lo vas a romper. Lo leemos juntas, vení.
Si me lo das yo te prometo que a la tarde te llevo a la plaza. Por favor, no lo arrugues. No llores. No tiremos del cuento que lo vamos a partir al medio. Damelo. Gracias mi vida. Sos un amor.
Bueno, abramos el libro y veamos. ¿Y esto? ¿Quién hizo esta producción? ¿De dónde sacó tantos papeles de colores? Ah, claro, la mamá de Francisco. Cómo se nota que no trabaja; por dios. ¿Y yo ahora qué hago? Son las 11 de la mañana, si no salimos en 20 llegamos tarde. A ver, traeme la caja de las pinturitas que tenemos que dibujar. Ya. Tenemos que dibujar ahora, algo. Pará, no cambies de página que no terminé de leer, si no sabemos de qué trata no vamos a poder dibujar nada. Mirá el dibujo que se mandó. Un collage impresionante. Esos pájaros parecen reales, mirá las hojas de los árboles. La odio. Que pedazo de forra. La fibra verde no anda, a ver, pasame otra. Pero esta costumbre que tenés Delfina, de usar las fibras sin tapa para hacer que son velitas de cumpleaños! No anda ni una. Bue, pasame un lapiz; no, ese no; uno que tenga punta. ¿Ninguno tiene punta? Pero Delfina, ¿por qué ninguno tiene punta? ¿me querés decir qué hacés vos con los lápices? Sacapuntas no hay, eso seguro. A ver, en mi cartera tengo una lapicera. Dibujo yo Delfina. No Delfina, por favor. No dibujes sobre el collage de la mamá de Francisco. No, no. Por favor, devolveme la lapicera. Le estás arruinando el dibujo de Francisco, cortala Delfi, no me hagas llorar, haceme caso. ¿Querés ir en penitencia? Bueno, entonces portate bien. Dame ya esa lapicera.
Veamos: hacemos unos pájaros y un árbol y nos vamos, dale. No te saques las medias, te lo pido encarecidamente. Listo: arbol; pájaros; sol. Genial. Vamos.
M: Tomá Señorita Silvina, acá tenés el cuentito con el dibujo.
S S: Gracias mami ¿no resultó al final una linda experiencia?
M: Sí, la verdad que fue una experiencia única, fenomenal, compartimos con Delfina un momento excepcional. Hermoso. Inolvidable.
S S: Que lindo lo que me decís, mami. Te cuento que estamos armando el grupo de mamis para hacer el mural de la escuela. ¿Vos que día podés venir?
M: mmmm, dejame que piense. Que mala suerte; este año no puedo nigún día, pero te prometo que cuando tenga un huequito me vengo a colaborar, de eso despreocupate.
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