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viernes, 9 de agosto de 2013

Con los pochoclos no

“Los jueves no me los puedo llevar más”, dice el mensaje. Lo escribió el padre de mis hijos. No se los puede llevar más porque se ofendió conmigo. Sí, como se ofendió no se los lleva más los jueves. Con “llevarse” se refiere al “llevaytrae” del régimen de visita. Como quien lleva un paquete, un kilo de papas, una caja de pochoclos. En común tenemos dos cajas de pochoclos que él “lleva o trae” según su humor. Como ahora está ofendido, las cajas de pochoclos los jueves se quedan conmigo. Y casi todos los fines de semana. Yo le digo que no se preocupe, que si no quiere verlos que no los vea. Que se maneje. Que lleve y traiga como más le guste. O que no lleve más. Que haga lo que quiera. Y que se vaya a la reputa que lo parió. Eso último no lo digo, sólo lo pienso. Y no lo digo para que después no me venga, o mejor dicho no le vaya a la jueza con que yo lo insulto. Él está ofendido, cuando se ofende se va todo al demonio. Yo me indigno cuando veo en la tele que las hermanitas no sé cuánto fueron a tribunales porque las trillizas no sé qué les dijeron putas. Y pienso qué desperdicio utilizar un órgano del Estado para que todas estas forras faloperas se peleen y se retracten a diestra y siniestra. La justicia no puede perder tiempo con estas pavadas. Sin embargo las hermanitas, las trillizas, Luis Ventura y tantos otros van a tribunales más que yo al supermercado. El padre de mis hijos -que no es vedette ni periodista- suele también denunciarme, le pone una energía bárbara, lo hace en el juzgado de familia. Siempre me amenaza y dice: “ahora voy al abogado y voy con todo”. En su fantasía, el “voy con todo” implica que me va a ganar. Yo no sé muy bien a qué ni con quién está jugando, pero para él ganar es, por ejemplo, que me desalojen (¡pero yo vivo con los pochoclos! ¡Si me echan a mí, también echan a los pochoclos a la calle!). Siempre denuncia cosas que no pasaron, que no son probables, que no tienen sentido. Lo hace para “embarrar el expediente” dice tranquilizándome mi abogada. A mí no me tranquiliza para nada, pero ella dice que no me preocupe. Por ejemplo, un día denunció que yo no veía a mis hijos, que le había cedido la tenencia. Además de que no era cierto en absoluto, presentó la denuncia unos días antes de irse Madrid, de vacaciones. Él estaba en España, mis hijos conmigo, en Argentina. Pero un papelito en el expediente dice que los abandoné. Me resulta tan injusto. Yo le pregunté con un dejo de desesperación a la jueza si esto queda así nomás, si él dice semejante barbaridad y eso no le genera ningún costo. ¿Uno puede ir y decir cualquier cosa? La jueza me dijo que sí, que es un derecho que tiene. Tiene derecho a decir cualquier cosa. Él va, dice cualquier cosa y yo voy atrás, y doy explicaciones. Por suerte siempre la jueza considera que lo que yo digo es cierto. Pero igual tengo que ir a explicar. Yo no le hago nada: no le digo, no lo mido, no lo miro, no lo escucho, no lo llamo, no le escribo, no le muestro, no le pido, no le cuento, no le saco, no le pongo. No, nada. Supongo que eso es lo que realmente lo altera. Soy la ex mujer que todo ex marido quisiera tener. Él no puede verlo, ni valorarlo, ni aprovecharlo, ni nada. No puede porque está ofendido. Mientras tanto, me remito a cuidar y querer a mis hijos, a darles todo lo que esté al alcance de mí para que sean felices, y a tratar de ser feliz yo también, aunque él intente día a día soslayar mis buenos deseos. Algunas veces me lima un poco la alegría, me la deja finita y suave, por suerte están mis pochoclos extra azucarados a los que no llevo ni traigo. Y me los como a besos.

1 comentario:

Javier Bergonzelli dijo...

Claro como los va a tener los jueves si es justo el dia que mi hija se queda en mi casa. Es decir es el dia que mi ex mujer pasa con su ex marido, en romance total.

Javier hugo B.