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martes, 20 de agosto de 2013

Mis frustraciones I

En la vida cotidiana ni me acuerdo, pero cada vez que voy a un recital me da tanta bronca no haber sido roquera. No sé, en cuanto se apagan las luces y arranca la banda a tocar me da como una cosa acá, que me queda atragantada. Y me frustro porque me re veo ahí, sobre el escenario, con mis pantalones de cuero y mi cinturón con tachas, saludando despeinada a Buenos Aires. Buenas noches Buenos Aires. La gente grita, aúlla. Desespera. Y yo arranco, Sol, Do, Mi, un solo zarpado. Mortal. Se me acelera el corazón. Soy rock. Yo soy el rock.

Pero no, no sé tocar ningún instrumento, ni cantar, no tengo amigos del palo, estoy muy lejos, cada vez más, salvo cuando voy a los recitales que se me despierta esa estrella que llevo adentro, acá, debajo de lo que me queda atragantado cuando me doy cuenta de que no, que tengo 35 años, soy periodista, no sé tocar ningún instrumento y el 90 por ciento de mi ropa tiene puntillas o volados, que ya está, que en esta vida no voy a ser estrella de rock, y me queda acá, atragantado. Y me frustro otra vez.